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AFECTIVIDAD Y AUTOESTIMA | Departamento de Psicología

Al igual que las necesidades físicas, biológicas, cognitivas y sociales de los niños, sus necesidades emocionales  y afectivas son igualmente importantes, y somos los padres y adultos los directos responsables de suplir estas necesidades y formar en ellos, personas con un desarrollo afectivo sano y una autoestima adecuada.

Las experiencias afectivas para los niños son su motor o e estimulo en su desarrollo integral pues de esta  manera  adquieren conductas sociales y  normas morales,  que integrarán a su desarrollo cognitivo y a sus capacidades personales, haciendo de ellos seres sociales con adecuada canalización de sentimientos y emociones, esto a nivel integral significa desarrollo de su inteligencia emocional.

Lo que hay que tener en cuenta es que estas experiencias afectivas se dan desde el vientre, de acuerdo a la planificación y aceptación que los padres hayan tenido al saber que estaban embarazados, luego al nacer, sus mayores experiencias afectivos inician con  el apego que es primordial para que la autoestima y la afectividad se desarrolle adecuadamente, el apego como vínculo afectivo, establece la seguridad y pertenencia del niño a su familia,  y por ello es muy importante que los vínculos de los padres y cuidadores sean seguros y no lo contrario.

Con vínculos sólidos y seguros los niños comienza a tener un desarrollo afectivo adecuado,  y por ello  es importante tener en cuenta lo que necesitan, pues por ejemplo,  desde que nacen y hasta los 3 años han de sentirse bien protegidos,  y rodeados de buenos modelos para imitar en todo sentido, se les debe proporcionar un ambiente más amplio que el de casa, por ello es la etapa de ingreso al jardín infantil, para ampliar sus relaciones mas allá de casa y de familia.  Luego de los 3 años, los niños buscarán agradar a los adultos, buscarán aprobación con personas que les generen prestigio y respeto, al ser un poco más grandes, son niños que comienzan a pensar más en sus emociones y a expresar más emociones autoconscientes como el orgullo, la envidia, la culpa.  Sin embargo, es  en esta etapa donde se inicia verdaderamente el aprendizaje de la amistad y se comienza a fundamentar las bases de su autoestima.

El reconocimiento de sus emociones como situaciones condicionadas por raciocinio y sentimientos,  les preparan para formar su auto-concepto,  que se estructura según sean satisfechas sus necesidades y según sean educadas rutinas y hábitos operativos básicos.  La formación de su  auto-concepto apoyara el sistema de la autoestima del niño que finalmente será el resultado de escuchar interna y externamente afirmaciones positivas o negativas de su ambiente sistémico.  De ahí la importancia de saberle hablar a los niños  de manera clara, concreta, positiva, edificante y corta.

Cuál es entonces la tarea de los padres?:  Que a través de una excelente comunicación asertiva, eduque a su hijo para que se “conozca”, y tenga un auto-concepto favorable de sí mismo, es decir que se vea  como una persona capaz, inteligente, amorosa y con límites,  que sepa expresar adecuadamente sus emociones y sentimientos, que pueda comenzar a entender las emociones de otros, que pueda controlar sus comportamientos impulsivos al tener claro límites y que empiece a desarrollar la empatía.

Es responsabilidad de los padres y cuidadores hacer sentir a todos los niños cuidados, protegidos, amados, aceptados, valorados, pues de esta manera tendrán un desarrollo afectivo sano y disfrutarán su vida con una autoestima adecuada en todas las etapas de su vida.

Ana Hilda Cruz Sanabria (Psicóloga).

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