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El buen trato, una demostración de amor Parte 1 | Departamento de Enfermería

Para un sano desarrollo de los niños y las niñas en la primera infancia es importante que las modalidades de educación inicial se constituyan en espacios protectores a través de relaciones y guía técnica para el buen trato por tal motivo queremos darles un acercamiento a través de este artículo sobre los tipos de violencia y las manera adecuadas de corregir con amor a nuestros niños y niñas, promoviendo el juego, el afecto y la participación como elementos centrales, y se promueva, en los niños y niñas, prácticas de autoprotección, participación y desarrollo de capacidades a través de experiencias diversas con su familia y la comunidad.

La vida de los niños y las niñas transcurre en medio de la cotidianidad de su comunidad, y allí pueden presentarse actos de violencia que afectan su vida; por tanto, es clave que conozcamos los tipos de violencia para

En este sentido, Save The Children (2010) plantea la mirada de la “ciudad protectora” como un entretejido de territorios, relaciones y acciones protectoras que previenen y promueven la erradicación de las violencias contra los niños y las niñas. Si bien esta estrategia se pensó desde escenarios principalmente urbanos lo que busca, más allá de las características territoriales, es desarrollar, acentuar y fortalecer capacidades, saberes y lenguajes entre adultos, jóvenes, niños y niñas para construir colectivamente acciones y compromisos de solidaridad, cuidado, educación y protección de niños y niñas. A partir de este referente se caracterizan los tipos de violencia que pueden identificarse.

Tipos de violencia

Como parte de la corresponsabilidad frente a la promoción y garantía de los derechos de niños y niñas, es fundamental conocer las situaciones que pueden implicar sospecha de maltrato o cualquier acto de violencia hacia ellos o ellas, con el fin de atender la situación y activar la ruta de manera inmediata. En este sentido se presentan algunas de las manifestaciones de violencia contra niños y niñas expuestas por Pinheiro (2006) y citadas por Save The Children (2010):

  • Violencia física y emocional: Es una forma de violencia que se realiza con la intención de disciplinar, corregir o cambiar una conducta no deseable y sustituirla por conductas socialmente aceptables que se consideran importantes para la educación de la niñez. Es el uso de la fuerza que causa dolor físico o emocional.
  • Castigos corporales y tratos humillantes y degradantes: Aunque tengan la intención de corregir una conducta indeseable o no aceptada socialmente, suponen el uso deliberado de la fuerza y el poder sobre ellos y ellas, con daños psicológicos y físicos. Dentro de estos están la palmada, la bofetada, los golpes con el cuerpo u objetos, el pellizco, los mordiscos o insultos, el chantaje emocional, el ridiculizar, humillar, amenazar y gritar.
  • Violencia sexual: Se refiere a las conductas sexuales, coercitivas o no, impuestas a un niño o niña por una persona adulta o adolescente que utiliza erróneamente el poder o fuerza para su satisfacción sexual o la de terceros. Las consecuencias son daños físicos, heridas indelebles en la memoria e incluso la muerte. Entre algunos ejemplos tenemos: – El abuso sexual, entendido como “contacto o interacción entre un niño/a y un adulto, en el que el niño/a es utilizado para la satisfacción sexual del adulto o de terceros, desconociendo su desarrollo psicosexual. El abusador puede ser un menor de edad cuando es significativamente mayor que la víctima o tiene una posición de poder o control sobre éste” (Ministerio de Salud, 2000). – La explotación sexual de niños y niñas, que implica la utilización sexual de ellos y ellas con fines lucrativos, desconociendo su desarrollo psicosexual, a través de contactos sexuales o eróticos con pares, adultos o adolescentes. Una de las modalidades de la explotación es la pornografía infantil.
  • Maltrato infantil: Son las acciones u omisiones con la intención de hacer daño inmediato a un niño o niña, desde el mismo momento de su gestación, con consecuencias como daños psicoló- gicos con heridas imborrables e indelebles y/o lesiones físicas. Existen tres formas principales: físico, emocional o psicológico y por negligencia o abandono. Sin embargo, este último tiene una característica como la omisión persistente o severa del cuidado de un niño o niña, en la que se incluye la exposición a cualquier tipo de accidente que perjudica su salud, desarrollo físico, cognitivo y emocional. En todos los niños y las niñas se debe sospechar la existencia de maltrato si se reconocen algunos de los siguientes signos de alarma descritos por Save The Children (2007): – Hay lesión física sugestiva de maltrato. – Hay lesión en genitales o ano. – El niño o la niña expresa espontáneamente que es víctima de cualquier tipo de maltrato. – Hay evidencia de alteración en el comportamiento del niño o la niña (tristeza, aislamiento, llanto, silencio, etc.). – Hay evidencia de alteración en el comportamiento de los cuidadores (separaciones, fallecimientos, largas ausencias, violencia intrafamiliar, etc.). – El niño o la niña está descuidado en su higiene. – El niño o la niña está descuidado en su salud. – Hay discrepancia entre una lesión y la historia relatada como origen de la lesión. – Hay consulta médica tardía con lesiones graves.

Es claro también que todo niño o niña que desarrolla habilidades de autoprotección (autoestima, seguridad y límites) y comprende las situaciones de riesgo reduce la posibilidad de ser víctima de abusos sexuales, ya que reacciona de manera adecuada frente a tales circunstancias.

Continuara…

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