Blog

El hábito de succión digital | Departamento de fonoaudiología

La mayor parte de los bebes se chupa el dedo durante el primer año de vida, en un principio no hay que alarmarse, pues, este acto es normal y fisiológico y nos indica una madurez desde el punto de vista psicomotor. Generalmente el abandono de este hábito es un proceso gradual y lento que habitualmente se da hacia los tres años, sin embargo, puede ocurrir de forma repentina. Cuando lo hace generalmente es más capaz de expresar con palabras su enfado, su tristeza, sus temores, su aburrimiento y encuentra otras formas de consolarse más propias de su edad.

El hábito de chuparse el dedo al ser constante puede afectar la dentadura produciéndose un desplazamiento del maxilar superior hacia adelante y lo que se conoce como mordida abierta, además de la deformación del paladar, haciéndose cada vez más convexo (paladar ojival) por la presión que ejerce el dedo.  Esto no solo repercute en su salud dental, sino que, también altera la masticación y la pronunciación, especialmente de los fonemas /t/, /d/ y /l/.

Por lo tanto, luego del primer año de vida es recomendable observar en qué momentos del día tiene más tendencia a hacerlo, ya que así podrían identificarse las situaciones que le llevan a ello: si está aburrido, si tiene sueño y no puede conciliarlo, si tiene miedo… y utilizar así otros recursos para calmar sus necesidades.

Con un poco de paciencia e ingenio, se puede ayudar a los niños a abandonar el hábito de chuparse el dedo.

A continuación encontrarán algunos consejos que pueden aplicar para que los niños abandonen este hábito:

  • No deben decirle directamente que no se chupe el dedo, pues esto los pondría más ansiosos y haría que aumenten  el hábito.
  • Es necesario el esfuerzo y la unión de toda la familia. Sí los niños succionan  su dedo cuando se van  a dormir, ustedes deben dedicarle unos  minutos para consentirlos  y ayudarles  a conciliar el sueño. Pueden hacerle masajitos en las manos o acariciarle el cabello.
  • Hay que hablar con el niño y darle una explicación sencilla sobre los daños que se puede causar sí continúa succionando su dedo.
  • El inicio de la vida escolar puede ser una causa para aumentar este hábito, ya que los niños se pueden sentir ansiosos o inseguros; es importante brindarles seguridad, hablándoles mucho sobre el jardín y decirles que allí estarán felices, que compartirán con sus amiguitos, que jugarán bastante y que la Miss y la Nanita los consentirán mucho.
  • Se puede implementar un sistema de recompensas: hacer un cuadro con casillas y fijar objetivos diarios o semanales; los niños pueden ir coloreando las casillas cada día que pase sin succionar el dedo. Sí el objetivo diario o semanal es conseguido se le dará una recompensa y progresivamente pueden ir aumentando la exigencia, consiguiendo que se sientan orgullosos y satisfechos de alcanzar sus objetivos.
  • Terapia de distracción: muchas veces los niños se chupan el dedo cuando están cansados o aburridos, por lo que encontrar maneras alternativas de que se distraigan y olviden   por unos minutos su hábito, puede hacer que poco a poco desaparezca.
  • Terapia de la sustitución: si se chupa el dedo porque tiene sueño o porque le cuesta conciliarlo, se puede introducir la figura de un muñeco o peluche que le acompañe y sea su nuevo compañero de juegos.

Esperamos que estos consejos les sirvan para apoyar a los niños. Lo mejor es ir aplicando poco a poco cada una de las anteriores estrategias  para evitar que se convierta en un hábito. Es importante que cuando los  niños  lleguen  a los cinco ó seis años, en los cuales comienzan a salir sus dientes permanentes, ya no exista ningún indicio de succión digital.

Cordialmente

CLAUDIA PATRICIA GOMEZ S.

FONOAUDIOLOGA

U.M.B.

REG. 51909461

Write a comment