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La importancia de respetar el umbral de estimulación sensorial de cada niño | Departamento de terapia ocupaciona

Tomado de: http://www.tierraenlasmanos.com/respetar-sensorialidad-sentido-tacto-ninos/

¿Todos los niños adoran jugar con masas sensoriales?

El juego con masas sensoriales (plastilina, pasta de sal, etc.) no es acogido de forma igual por todos los niños. Los hay que de forma espontánea se abalanzan sobre esos materiales y les gusta incluso embadurnarse de arriba abajo con ellos y otros que son más temerosos y tienen un acercamiento “más prudente” o incluso los ignoran.

¿Qué provoca que cada niño tenga tan diferentes reacciones? A veces influye el entorno. Si constantemente hemos repetido a un niño “no te manches”, “cuidado con eso”, etc. Es posible que el niño, que siempre intenta complacer al adulto, se amolde a esas directrices y evite una relación plena con las experiencias sensoriales. Pero he conocido muchos niños que son hermanos, cuidados y criados, por lo tanto, en el mismo entorno, y que tienen aproximaciones muy distintas a todas las propuestas sensoriales táctiles que se les ofrece.

Y eso sucede porque cada niño tiene un umbral de sensorialidad distinto. El hecho de que uno se zambulla en los charcos de barro y otro prefiera otro tipo de actividad no significa que ambos no estén obteniendo experiencias sensoriales. De hecho, cada uno está obteniendo la dosis de experimentación sensorial exacta que necesita.

Cada niño tiene un umbral de sensorialidad distinto

Todas las personas y todos los niños son únicos. Y eso significa que todos percibimos los estímulos externos de forma distinta. Nuestro cuerpo y nuestro cerebro interpreta el entorno y las sensaciones recibidas de forma diferente y en esa percepción influyen distintos factores como nuestra personalidad, nuestros procesos emocionales, las experiencias previas que modulan el significado que damos a cada cosa, la cultura, el entorno, las motivaciones propias, etc. Es por eso que ante un mismo hecho o suceso las personas tenemos respuestas de lo más variadas.

Como cada niño va a percibir e interpretar de forma distinta las sensaciones que reciba de su entorno es importante respetarles y no forzarles a experimentar porque podríamos estar sobre estimulando a ese niño.

Las sensaciones en el propio cuerpo son muy íntimas y personales. No podemos forzar a ninguna criatura a sentir lo que su cuerpo de algún modo le indica como no adecuado, por más que sea algo que objetivamente veamos como positivo.


Entonces, ¿Cómo favorecer el sentido del tacto respetando a los niños?

  1. Reducir el alcance de la tecnología

No debemos olvidar la importancia del sentido del tacto durante los primeros años. Al principio todo lo exploran con la boca, ejerciendo el sentido del tacto y el gusto. Y después aún cobra más protagonismo el tacto, todo es estudiado con sus manos una y otra vez. No les robemos esos impulsos naturales e innatos poniéndoles una pantalla delante todo el rato.

  1. Favorecer distintos contextos y ambientes sensoriales ricos

Para que cada niño pueda tener experiencias sensoriales (táctiles) acorde a sus necesidades es importante que el entorno sea variado y accesible. Cada niño, entonces, podrá experimentar hasta dónde desee y necesite, sin necesidad de verse obligado a realizar una actividad concreta que quizás es demasiado para él (o demasiado poco, cada niño es un mundo).

  1. La actitud del adulto: respetar, preguntar y no obligar

Es fundamental que el adulto respete la respuesta de cada niño ante distintos estímulos, sin obligar, y que sea capaz de ofrecer alternativas acordes a las necesidades de ese niño.

Para ello, es importante estar atentos y observar el interés de los pequeños en las distintas propuestas, de forma que puedan reconocerse indicadores de desagrado o ansiedad.