Enfermedades prevalentes
en la infancia

Enfermedades prevalantes de la infancia

Infecciones respiratorias agudas

Las infecciones respiratorias son enfermedades que afectan las vías respiratorias entre las que se encuentran; la gripa, bronquiolitis, faringitis, neumonía, bronconeumonía, laringitis entre otras.

Estas enfermedades se pueden contagiar por contacto directo con una persona enferma, a través de partículas de saliva, al toser, estornudar o hablar.

Las personas con más riesgo de padecer estas enfermedades son los niños menores de cinco años, los adultos mayores de 60 años, las personas inmunosuprimidas o las mujeres embarazadas.

Síntomas

  • Dolor de oídos 
  • Fiebre
  • Dificultad para respirar
  • Obstrucción o secreción nasal
  • Tos
  • Dolor de garganta 
  • Respiración ruidosa y 
  • Disfonía

Por tal motivo se recomienda:

  • Evitar el contacto con personas enfermas o usar tapabocas cubriendo boca y nariz.
  • Cuidarse de los cambios de temperatura y si va a salir abrigarse bien y cubrirse boca y nariz.
  • Lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses.
  • Alimentación complementaria adecuada.
  • Mantener al día el esquema de vacunación.
  • Ventilar las habitaciones.
  • Lavarse las manos con frecuencia, realizando un adecuado lavado de manos.
  • No compartir utensilios.
  • Limpiar juguetes con frecuencia.
  • Enseñar a los niños a toser utilizando la cara interna del codo.
  • Evitar asistir a lugares conglomerados.
  • Mantener limpias las fosas nasales.
  • Consumir abundantes líquidos al clima, especialmente lubricantes de la faringe como bebidas calientes. 

Signos de alarma:

  • Dificultad para respirar o respiración más rápida de lo normal.
  • Labios morados.
  • Se le hunden las costillas al respirar.
  • Fiebre que no cede con la administración de medicamentos.
  • Convulsiones.
  • Somnoliento o insomnio.
  • Ruidos al respirar.
  • No bebe ni come o vomita todo.
  • Tengamos en cuenta estas recomendaciones para prevenir estas enfermedades.

Recuerden: Los niños no deben asistir al jardín cuando se encuentren enfermos.

Enfermedad Diarreica Aguda (EDA)

La Enfermedad diarreica aguda (EDA) es la expulsión frecuente de heces de menos consistencia de lo normal y a menudo acompañada por vómitos y fiebre.

La mayoría de las diarreas infecciosas se adquieren por transmisión a través de la ingesta de agua o alimentos contaminados por desechos humanos o heces de animales.
La EDA es más intensa en los niños y niñas menores de 5 años, especialmente entre los 6 meses y los 2 años.
Después de esta edad la incidencia disminuye porque los niños y niñas han desarrollado inmunidad a la mayoría de entero patógenos.

Factores de Riesgo para la Enfermedad diarreica aguda:

  • No hay lactancia materna
  • Uso de biberones.
  • Inadecuada conservación de los alimentos.
  • No lavarse las manos después de defecar y antes de tocar los alimentos; no desechar correctamente las heces.
  • Deficiencias en la higiene personal, doméstica y ambiental.
  • Desnutrición.
  • Inmunosupresión por infecciones virales.
  • Variaciones climáticas.

Factores protectores para la Enfermedad diarreica aguda:

  • Lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida.
  • Alimentación complementaria adecuada y buen nivel de nutrición.
  • Esquemas completos de vacunación.
  • Adecuada higiene personal, doméstica e institucional.
  • Conservación adecuada de alimentos.
  • Saneamiento ambiental.

Recomendaciones:

  • El agua para consumir o cocinar debe ser segura, por tanto, se recomienda hervirla antes de consumirla.
  • Lavar las manos después de ir al baño y antes de cada comida.
  • Los cuidadores deben lavarse las manos a menudo, especialmente después del contacto directo o indirecto con heces, antes de preparar alimentos, antes de comer y antes de alimentar a un niño o niña.
  • Realizar limpieza frecuente de los inodoros.
  • Recoger las heces fecales de los animales, en caso de que se cuente con ellos.
  • Picar los alimentos sobre tablas de plástico, nylon o polietileno.
  • No utilizar el mismo cuchillo y tabla donde se cortó carne cruda sin antes haberlos lavado con agua y jabón.
  • Mantener la higiene en la preparación de alimentos.
  • Utilizar alimentos frescos, limpios, bien cocinados y recientemente preparados.
  • Lavar las frutas y las verduras.
  • Lavar y desinfectar, al menos dos veces al año, el tanque de almacenamiento del agua.
  • Mantener las basuras tapadas o en bolsa cerrada.
  • No reutilizar agua para el lavado en la preparación de alimentos.
  • No permitir que los niños jueguen en los baños, especialmente en los inodoros.
  • Evitar que los niños y niñas caminen descalzos.
  • Consumir leche y derivados lácteos que estén pasteurizados.
  • Evitar la automedicación.

Signos de alarma para acudir al centro de salud más cercano

  • Orina en poca cantidad.
  • Hace evacuaciones muy frecuentes (más de 4 en una hora).
  • Vómitos frecuentes (más de 3 en una hora).
  • Tiene fiebre alta (más de 39,5 °C).
  • Respira con dificultad o rápido, aún después de tratar la fiebre.
  • Hace deposiciones con sangre o moco.
  • Tiene dolor de estómago que continúa entre un episodio y otro de diarrea.
  • No come o bebe normalmente.
  • Está apático o débil. Se muestra somnoliento, inconsciente o no es posible despertarlo.
  • Tiene distensión abdominal (estómago inflamado o aumentado de tamaño).
  • No sonríe o juega, ni siquiera por unos minutos (durante un periodo de 4 horas).

Cuidados del niño o niña que presenta Enfermedad diarreica aguda.

Dar más líquidos:

  • Se deben dar líquidos caseros o suero oral después de cada deposición con el fin de prevenir la deshidratación y reponer el agua y los electrolitos. Los recomendados son los preparados con bebidas, cereales cocidos en agua y sopas.
  • No están indicado los purgantes, las gaseosas, los jugos industriales, las gelatinas ni las bebidas rehidratantes deportivas o energizantes, el té, el café y las infusiones de manzanilla. Si el niño o niña presenta frecuentes deposiciones, dar suero oral a libre demanda.
  • Ofrecer alimentos: Los que previenen la desnutrición están relacionados con la lactancia materna, hay que ofrecer el seno materno e insistir para que el niño o niña lacte; si no es lactado, ofrecer la leche formulada o leche entera sin diluir.
  • Para los niños mayores de 6 meses, además de la leche, se debe ofrecer alimentos naturales en poca cantidad y que no contengan mucha azúcar. Preparar y ofrecer alimentos que sean fáciles de cocinar, entre ellos, las sopas con pollo o carne sin grasa, cereales en agua, jugos naturales con fruta fresca y agua hervida, papillas, purés (papa, yuca o ahuyama), pasta, verduras, arroz, pollo machacado sin piel, pan o galletas integrales. Evitar los granos (frijol, lenteja, garbanzo, maíz y arveja), las comidas grasosas, fritas y condimentadas, así como las comidas rápidas (pizzas, hamburguesas, pinchos, helados, papas fritas, etc.).
  • Estimular al niño o niña a comer mediante juegos, títeres, cuentos, etc.
  • Cuando el niño o niña se recupere, ofrecer mayor cantidad de alimentos y con más frecuencia, así: desayuno, medias nueves, almuerzo, onces, cena y refrigerio adicional, por lo menos por dos semanas, para favorecer la recuperación nutricional.

Administrar suero de rehidratación oral:

Las indicaciones para la administración del suero oral se basan en la edad del niño o niña, y se administra si han presentado algún grado de deshidratación.

Cuidados de la piel:

Debido al aumento en la frecuencia de las deposiciones, se debe cambiar el pañal cuantas veces sea necesario. Por cada cambio de pañal o deposición presentada se debe realizar un baño genital externo con agua y jabón, secar con toalla o un paño de manera suave y delicada (evitar los pañitos húmedos), y lubricar la piel con abundante crema o vaselina. Cambiar la ropa cuantas veces sea necesario. Después de cada cambio de pañal, lavarse muy bien las manos y lavar la superficie donde se hizo el cambio.

Enfermedades Eruptivas

Las enfermedades eruptivas son aquellas infecciones virales o bacterianas que se caracterizan por la erupción de la piel, causan lesiones, aparición de manchas o ampollas con líquido en su interior. También se suele presentar fiebre alta, inflamación de la garganta y las mucosas.

Entre las enfermedades eruptivas principales o más frecuentes se encuentran: la varicela, sarampión y rubéola. Estas enfermedades se presentan en su mayoría a niños/as menores de 11 años, sus síntomas se pueden presentar de forma leve pero también de forma grave, generando terribles consecuencias asociadas a las infecciones de la piel, tejidos blandos, neumonía, encefalitis etc.

La OMS considera que la vacunación es la medida más efectiva para prevenir estas enfermedades eruptivas.

Varicela

Esta es una enfermedad infecciosa viral, muy contagiosa, frecuente en los niños, e incluso en adolescentes y adultos; se presenta con mayor incidencia en niños menores de cinco años. Los síntomas al inicio pueden ser: congestión nasal, tos, estornudos e inclusive fiebre; luego de uno o dos días, se presentan erupciones con apariencia de ampollas. Esta enfermedad puede transmitirse a través de la saliva, gotitas al respirar o tocando las ampollas que se producen en la enfermedad. 

Sarampión

El principal signo del sarampión es la fiebre de cuatro a siete días, además, puede presentar congestión nasal, tos, ojos llorosos y rojos y unas pequeñas manchas blancas en la parte interna de las mejillas

Rubeóla

La rubéola suele ser leve, se presenta con erupciones en la piel, fiebre, vómitos y conjuntivitis leve. Estas erupciones en la piel suelen presentarse primero en el rostro y cuello antes de expandirse a los pies, esta patología también se puede reconocer por la inflamación linfática de los ganglios en la parte posterior del cuello. 

 

Tomado de Guía técnica de enfermedades prevalentes en la primera infancia


Paula Catalina Trujillo Maya


Enfermera

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